Sencillo, alta costura y firmado por Valentino: así es el vestido de la discordia de Nicola Peltz
Después de que Brooklyn Beckham haya decidido exponer a su familia públicamente, se ha reabierto un gran debate respecto al famoso vestido de novia que Victoria Beckham se negó a diseñar para su nuera, Nicola Peltz, obligándola a buscarse una alternativa poco antes de la boda.
En medio de la guerra abierta que existe actualmente en medio del clan de los Beckham, volvemos a poner el foco en el famoso vestido de la discordia. Y es que, según ha denunciado Brooklyn públicamente, su madre se negó a diseñarle el vestido a su mujer, Nicola Peltz, obligándola a buscar una alternativa poco antes de la boda. Fue la revista "Vogue" la encargada de publicar en exclusiva todos los detalles de este enlace, incluido el vestido que finalmente lució Nicola: un diseño firmado por Valentino Alta Costura y elaborado en exclusiva por Pierpaolo Piccioli, director creativo de la firma.
Este diseño destaca por su sencillez, auque también predomina “la alta costura en su máxima expresión”. De corte clásico, tirantes y escote recto, la novia decidió acompañarlo con unos guantes largos de encaje y un precioso velo a juego. Para su confección, según detallaba la estilista Leslie Fresman, hizo falta un año, incluidos dos viajes a la sede de la firma en Roma y dos pruebas en Estados Unidos. “Las modistas jefes incluso viajaron a Miami para cuidar hasta el más mínimo detalle en el gran día”.
De ese modo, y pese a los baches que tuvieron que afrontar en el camino, Nicola lució radiante en su gran día. Sin embargo, muchos se plantean que el Valetino pudiese haber sido una segunda opción para la novia, quien finalmente tuvo que improvisar ante la negativa de su suegra a diseñarle el vestido principal. De hecho, en la ceremonia donde Nicola y Brooklyn quisieron renovar sus votos, celebrada tres años después, Nicola decidió usar el mismo vestido con el que se casó su madre en 1985. Un gesto muy especial y cargado de significado. Todo con el objetivo de “crear nuevos recuerdos del día de nuestra boda y que nos trajeran felicidad y alegría, no ansiedad o vergüenza”, según ha evidenciado Brooklyn