“Al principio lo llevaba bastante mal”: RoRo se sincera en ‘El Hormiguero’ sobre la fama, las críticas y su nueva vida
La creadora de contenido visitó por primera vez el programa de Pablo Motos y habló de su salto a la popularidad, su pasión por la cocina y la forma en la que ha aprendido a convivir con la exposición pública
RoRo ha vivido una de esas noches que marcan un antes y un después en la trayectoria de cualquier rostro nacido en redes sociales. La creadora de contenido, convertida en uno de los nombres más virales de los últimos años, se sentó por primera vez en El Hormiguero para hablar con Pablo Motos de su fenómeno digital, de sus rutinas y también de la parte menos amable de una fama que llegó casi de golpe.
Durante la conversación, RoRo volvió al origen de todo: la cocina. Ese universo que en sus vídeos aparece cuidado al detalle y que, lejos de ser solo una fórmula viral, ella vive como un espacio propio. La influencer explicó que le gustan los procesos, entender cómo se hacen las cosas desde cero y llevar esa curiosidad incluso a preparaciones tan laboriosas como el queso o el pan. Para ella, cocinar no es solo una tarea cotidiana, sino una forma de desconectar. “Es como una terapia”, confesó en el programa.
La joven también recordó que su relación con los fogones empezó muy pronto. Según contó, a los 12 años ya comenzó a cocinar para sí misma y llegó a definir aquella etapa como el momento en el que se “independizó culinariamente” de sus padres. Con esa edad, ya preparaba pasta y pizzas, una afición que con el tiempo acabaría convirtiéndose en su seña de identidad y en la base de una comunidad de millones de seguidores.
Pero no todo en su visita giró alrededor de las recetas. RoRo habló también de su preparación para La Velada de Ibai, un reto que se ha tomado con una disciplina especial. La creadora explicó que acudió a entrenar con monjes Shaolin para trabajar su fortaleza mental y física, una experiencia mucho más dura de lo que imaginaba, pero que le ha dejado una importante lección personal.
En paralelo, la influencer reconoció que la fama no siempre ha sido fácil de gestionar. Al hablar de los comentarios negativos y de los llamados haters, admitió que al principio lo llevaba “bastante mal”, una frase breve, pero muy reveladora, que resume el impacto emocional que puede tener una exposición tan intensa y repentina.
RoRo se mostró cercana, algo tímida por momentos, pero también muy consciente del lugar que ocupa. Entre la cocina, el entrenamiento y las críticas, su paso por El Hormiguero dejó ver a una joven que intenta ordenar una popularidad que llegó deprisa, sin perder esa mezcla de dulzura, disciplina y vulnerabilidad que la ha convertido en un personaje tan comentado como seguido.