Alejandra Rubio relata el miedo que pasó embarazada durante un incidente con un reportero: "No sabíamos si me iba a llevar por delante"
La hija de Terelu Campos, embarazada de más de ocho meses, viajaba con Carlo Costanzia y su hijo cuando, según su versión, un coche de prensa comenzó a seguirles de forma agresiva. La pareja terminó llamando a la Policía.
Alejandra Rubio se ha llevado un buen susto en plena recta final de su embarazo. La joven ha contado en sus redes sociales el desagradable episodio que vivió cuando viajaba en coche junto a Carlo Costanzia y su hijo pequeño. Una situación que, según explica, comenzó con el seguimiento de un reportero y acabó con insultos, una llamada a la Policía y ella completamente desbordada por los nervios.
"Vengo a contaros una situación horrible que hemos vivido", comienza diciendo. Todavía afectada por lo ocurrido, reconoce que no es habitual que utilice Instagram para hablar de este tipo de encontronazos. De hecho, insiste en que tanto ella como su pareja mantienen normalmente una buena relación con los reporteros que esperan a las puertas de su casa. Esta vez fue diferente.
La hija de Terelu, embarazada de ocho meses y pico, iba en el coche con Carlo y su hijo cuando se dio cuenta de que otro vehículo les seguía. Al mirar por el retrovisor comenzó a inquietarse por la forma en la que, según cuenta, estaba conduciendo el reportero. "Nos está picando el coche", explica al recordar aquellos primeros minutos.
La presencia del pequeño y su avanzado estado de gestación hicieron que se pusiera todavía más nerviosa. Fue entonces cuando Costanzia decidió bajarse y hablar directamente con el conductor. Le pidió que dejara de conducir de aquella manera y le recordó que dentro del vehículo viajaban su hijo y Alejandra, a punto de dar a luz. Pero el encuentro, lejos de calmar las cosas, elevó la tensión. Según el relato de la colaboradora, el reportero comenzó a insultar y provocar a Carlo. Él regresó al coche y ambos continuaron su camino pensando que el asunto había terminado.
Alejandra asegura que el vehículo volvió a seguirles y que los frenazos, acelerones y acercamientos continuaron. En ese momento ocurrió algo que terminó de disparar todas sus alarmas. Una persona que trabaja en la urbanización salió a la calle al escuchar el enfrentamiento y, siempre según la versión de la joven, estuvo a punto de ser atropellada. "Yo estaba en pánico total, me iba el corazón a mil, con una ansiedad tremenda", reconoce. Con los nervios a flor de piel, fue ella quien decidió bajarse del coche. A pesar de encontrarse en la última etapa del embarazo, se acercó al conductor para decirle que iba a llamar a la Policía. Cuenta que también recibió insultos y que el hombre terminó cerrando la ventanilla mientras continuaba increpándola.
Entonces, Carlo, preocupado por lo que pudiera ocurrir, intentó que regresara cuanto antes al vehículo. "Alejandra, súbete al coche", recuerda que le repetía. El miedo de ambos, asegura, era que aquel conductor volviera a acelerar mientras ella permanecía fuera. "No sabíamos si iba a pegar otro acelerón y me iba a llevar por delante".
La situación todavía tuvo otro momento complicado. Según cuenta la nieta de María Teresa Campos, el hombre quiso salir del vehículo para enfrentarse con su pareja y Carlo puso la mano en la puerta para evitarlo. Lo último que quería era que aquello terminara en una pelea, y mucho menos delante de su hijo. Finalmente llamaron a la Policía, aunque el reportero se marchó antes de que la situación pudiera resolverse allí mismo. Alejandra afirma que tiene vídeos del coche y que reconoce al hombre de otras ocasiones, aunque asegura desconocer para qué agencia trabaja.
Más allá del susto, hay algo que ha querido dejar especialmente claro. Lo ocurrido no cambia la relación que mantienen con la mayoría de los profesionales que cubren habitualmente sus movimientos. Está acostumbrada a encontrar prensa cerca de su domicilio e incluso a que alguna vez les sigan en coche. Con muchos de esos reporteros, dice, existe incluso cierto cariño después de tanto tiempo coincidiendo. Por eso le duele que un episodio así pueda empañar esa relación. Y tampoco acepta que su condición de personaje público sirva para justificar lo sucedido. "Yo no me expongo a la violencia, a que pongan en peligro mi vida y la vida de mi familia por hacer una foto", asegura.